¿Por qué llueve tanto en Argentina?


"Para que llueva hace falta vapor de agua (que no necesariamente se genera por evaporación en el mismo lugar donde se produce la lluvia) y mecanismos atmosféricos eficientes que hagan ascender el vapor de agua para que se enfríe, condense y forme nubes y precipitación. Por lo tanto la lluvia puede haber aumentado porque hay más vapor, o porque los mecanismos que lo hacen ascender son ahora más eficientes", dice Camilloni (trabaja en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera, dependiente de la UBA y el Conicet), además reconoce que el estudio del cambio climático aún se encuentra en etapa de detección -identificar los cambios observados- y que para muchos fenómenos resta establecer la atribución de ese cambio.


En lo que sí coinciden los científicos es que se trata de modificaciones originadas por el cambio climático, producido por causas naturales y humanas, entre éstas, básicamente la emisión de dióxido de carbono (CO2). En la Argentina, la emisión de CO2 per cápita (o huella de carbono) es de 5,71 toneladas al año, muy por debajo de los registros de un norteamericano (20 tn) o un inglés (11.81 tn).
En Buenos Aires, para empeorar el escenario, también cambió la dirección del viento, y se incrementaron las sudestadas, que traen el agua a la ciudad desde el río.



La altura del Río de la Plata, determinada por el nivel del mar, los vientos, y el aporte de los ríos Paraná y Uruguay, está creciendo 1,7 mm por año. "A partir de la década del '70 aumentó la frecuencia de ocurrencia de sudestadas, y en coincidencia con el incremento de la frecuencia de vientos del este debido al desplazamiento del anticiclón del Atlántico Sur, se aceleró el aumento del nivel del río en Buenos Aires", dice Inés, que advierte que de continuar esta tendencia, "toda la región se vería afectada debido a un aumento en la frecuencia de inundaciones en áreas bajas y al


incremento de la erosión en algunas zonas costeras".
Como hecho anecdótico, días antes de esta tormenta que azoto, hoy 7 de febrero 2014, en el noticiero de América TV pasaron un reporte de la crecida en el Río de la Plata, en el mismo entrevistaron a una persona que alegremente contó que, venía viajando en el taxi que estaba estacionado al lado del móvil de TV, y que le pidió al taxista detenerse para observar las olas que semejaban en tamaño a  las del Mar.


Pero que solución podemos encontrar al problema del agua, lo ideal sería hacer un trabajo de ingeniería y usar su fuerza para transformarla en un recurso positivo llamado energía eléctrica.
Un tipo de obtención de recursos energéticos, muy desarrollado en países como Francia, por ejemplo, se denomina energía mareomotriz, y como su nombre lo indica permite generar energía a partir de la diferencia entre las mareas altas y bajas.
En Argentina se analizó la posibilidad de comenzar esta exploración en las costas de Santa Cruz y Chubut, donde hay mayor diferencia de mareas, pero que tal si aprovechamos la fuerza de la sudestada en el Rio de la Plata.


La empresa internacional Rushydro, según se informó, aportaría las turbinas necesarias, y tras una primera exploración se determinaría la cantidad de energía medida en megavatios que se podría generar.
El objetivo, en Argentina, es diversificar la matriz energética con energías “limpias”, y se insertaría en el marco de otros desarrollos que ya se realizan en el país, como la energía eólica o fotovoltaica. Según un primer esquema de trabajo que se conversó, la empresa rusa haría el financiamiento, y luego se le pagaría con la propia energía a generarse.


Pero bien con esto solucionaríamos el problema de las crecidas, mientras tanto el cielo seguirá enviando más lluvias torrenciales que afectarán nuestra manera de vivir, con el agravante de perdida de vidas humanas y de bienes materiales.
"No veo cuáles pueden ser las ventajas de tener una ciudad más lluviosa, a menos que estemos pensando en usos agrícolas dentro de la ciudad", dice Leónidas Osvaldo Girardin, director del Programa de Medio Ambiente y Desarrollo de la Fundación Bariloche. "En las cuestiones urbanas, no veo por dónde pueden venir los beneficios. Tal vez en algunos lugares en los cuales haya problemas con la recolección y distribución de agua potable. En el ámbito urbano, las lluvias complican", explica.


Como causas específicas de las inundaciones en la Ciudad de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires podemos observar:

- Falta de obras hidráulicas, los canales de desagües no están al 100% operativos y aun si lo estuvieran no serían suficientes.

- Cambio climático.

- Falta de conciencia ambiental.

- Basura y otros objetos que tapan las canaletas y desagües.

- Deforestación, y desmontes ilegales en zonas del norte del país.

- Impermeabilización del suelo debido al crecimiento de superficie de cemento.

- Falencias en los códigos de planeamiento urbano municipales no adecuadas a las condiciones climáticas.

- Desarrollo inmobiliario de las últimas décadas que no fue acompañado con las correspondientes obras pluviales y de escurrimiento.

El problema hidráulico genera consecuencias e impactos directos e indirectos. Los directos tienen relación con una parte importante de la población de la ciudad de Buenos Aires que se inunda, y pueden llegar a impactar hasta en el 25% de la población. Pero también son muy importantes las consecuencias de las externalidades negativas que afectan en forma indirecta a Buenos Aires, ya que estas llegan a la totalidad de la población, afectando a los transportes y a las actividades económica, productiva, social y educativa.

En los municipios del Gran Buenos Aires la falencia esta en las obras de infraestructura; caso La Plata la obra de la autopista no fue acompañada por obras de desagües  adecuadas, amén que los arroyos cercanos no están entubados, tampoco desmalezados. Esta falta de inversión se da en todos los distritos que conforman este primer cordón.


El pronóstico extendido de las lluvias para los próximos veinte años es complicado. El estudio "Cambio climático. Plan de Acción. Buenos Aires 2030", elaborado por la Agencia de Protección Ambiental de la ciudad, señala que para los próximos años tendremos un aumento "en la frecuencia, duración e intensidad de eventos climáticos extremos" y que las sudestadas "continuarán aumentando levemente y dando lugar a un aumento en la frecuencia de las inundaciones y anegamientos de la ciudad". ¿Debemos acostumbrarnos al agua, y solamente dejarla escurrir?

Fotos gentileza: Hugo Cardozo, Daina Loto, y Natalia Pelizardi. Todas las imágenes corresponden a la tormenta del día de la fecha 7 de febrero de 2014 y que afectó a gran parte de la provincia de Buenos Aires.